
Internet se ha convertido en un gran almacén: Correo, imágenes, vídeos, ideas, pensamientos... para cualquier tipo de contenido existe un sitio gratuito donde podemos darnos de alta con total libertad y depositar cualquier dato. También se han ido añadiendo servicios a los que antes solo era posible acceder en persona, como bancos o administraciones públicas. Lo que no ha cambiado desde el principio es la manera de elegir las claves o contraseñas de acceso, normalmente demasiado sencillas como para que supongan un reto a la hora de poder acceder sin permiso a este tipo de sitios. Claves como "123456" o "abc123" son demasiado habituales, ya que normalmente el usuario elige este tipo de claves para que sean fáciles de recordar, pero de esta manera se convierten en barreras que son fáciles de saltar. Estas son algunas reglas a tener en cuenta a la hora de elegir nuestra clave de acceso para un servicio situado en Internet: [...]
- No utilizar claves numéricas que puedan relacionarse con el usuario (DNI, CIF, Seguridad social, fechas de aniversarios, matrícula de un vehículo, etc).
- No utilizar claves formadas por nombres propios, como el del usuario o cualquiera relacionado, como familiares, amigos, mascotas, etc. Tampoco utilizar nombres de personajes famosos, marcas comerciales, ciudades, etc (existen programas para averiguar claves que disponen de una base de datos de palabras comunes).
- No utilizar la misma clave para todos los sitios, ya que si esta cae en malas manos, tendrán acceso a todos los sitios donde el usuario esté registrado.
- No compartir nunca estas claves con otras personas, y menos a través de la red, ya que los mensajes que viajan a través de Internet pueden ser interceptados (si no están encriptados).
- Utilizar claves que contengan numeros, signos, letras minúsculas y mayúsculas. Además, deberían tener al menos 8 caracteres, por ejemplo "aW3@kP6y". Para comprobar el nivel de seguridad de una clave, puedes introducirla en el siguiente cuadro de edición:
Clave a comprobar
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